Conocer nuevas metodologías de enseñanza, profundizar en el estudio de los mercados internacionales y desarrollar competencias para desenvolverse en contextos globales fueron algunos de los principales aprendizajes que obtuvo Sofía Alvarado, estudiante de quinto año de Ingeniería Comercial de la Universidad de Santiago de Chile, tras realizar un semestre de intercambio en la Universidad Politécnica de Madrid (UPM), en España.
Motivada por el prestigio de la institución y la compatibilidad de su plan de estudios con la carrera, decidió asumir esta experiencia como un desafío académico y una oportunidad para ampliar su formación en un entorno universitario internacional. "Mi principal motivación fue salir de mi zona de confort, conociendo una cultura y personas diferentes", comenta.
Durante su estancia en la UPM, profundizó sus conocimientos en administración e ingeniería comercial mediante el análisis de multinacionales europeas, modelos de negocios circulares y estrategias de gestión empresarial aplicadas en España. Asimismo, pudo conocer cómo las organizaciones incorporan herramientas tecnológicas para optimizar sus procesos y fortalecer su competitividad. "El valor que aporta esta experiencia es tener una perspectiva mucho más amplia de todos los conocimientos que he adquirido durante la carrera. Dejas de ver los negocios locales como el único escenario posible y comienzas a pensar en escalabilidad, importación, exportación y en cómo influyen los fenómenos globales", explica.
Uno de los aspectos que más llamó su atención fue la metodología de enseñanza de la universidad española. Según relata, el aprendizaje promueve un mayor grado de autonomía por parte del estudiantado, con jornadas de clases más acotadas y un sistema de evaluación centrado principalmente en exámenes finales de alta ponderación.
El proceso de adaptación representó uno de los principales desafíos de la experiencia. Además de familiarizarse con una nueva escala de calificaciones y con dinámicas académicas distintas, debió integrarse a cursos donde los estudiantes ya mantenían vínculos previos y adaptarse a una forma diferente de relacionarse con el profesorado. "De manera personal logré enfrentar el vivir el día a día de forma independiente, tomar decisiones, gestionar los gastos y controlar mis emociones al estar tan lejos de mi familia", señala.

La experiencia también le permitió convivir con estudiantes de distintas nacionalidades, enriqueciendo su capacidad para comprender diferentes perspectivas culturales y fortalecer habilidades que considera fundamentales para su futuro profesional. "Los aprendizajes de una convivencia internacional son muchos, porque compartir con personas de otros países me ayudó a conocer diferentes puntos de vista sobre temas que serán importantes en mi desarrollo profesional", afirma.
De regreso en Chile para continuar el último tramo de su formación, asegura volver con una visión más amplia de la gestión empresarial y con mayor confianza para desenvolverse en escenarios internacionales. "Profesionalmente me siento mucho más segura para liderar equipos, analizar mercados internacionales y aportar de manera significativa dentro de una empresa. Los principales aprendizajes fueron desarrollar la adaptabilidad, tomar decisiones de manera independiente, fortalecer la empatía hacia quienes me rodean y perder el miedo", destaca.
Finalmente, invita a quienes estén considerando realizar una movilidad internacional a aprovechar esta oportunidad formativa. "No hay que dejarse llevar por el miedo de estar en un país donde no conoces a nadie. La madurez, la red de contactos y la apertura mental que entrega un intercambio no la entrega ninguna sala de clases. Hay que verlo como una inversión para el futuro profesional y personal, cuyos beneficios permanecen para toda la vida."
Como parte de su compromiso con la internacionalización, la Facultad de Administración y Economía y el Departamento de Administración impulsan la movilidad estudiantil mediante una amplia red de convenios que tiene la USACH con universidades extranjeras, brindando a sus estudiantes la posibilidad de complementar su formación académica, fortalecer competencias interculturales y adquirir una visión global de los desafíos que enfrenta el mundo de las organizaciones.
